En Enel el concepto de “ciudad circular” ha ido evolucionando desde el 2018 hasta hoy. Diversas publicaciones de la compañía llamadas position papers dan cuenta de esta visión y analizan diferentes aspectos para el desarrollo de ciudades circulares. La primera edición publicada en 2018 tuvo un enfoque centrado en nuevas tecnologías, más asociada al concepto de ciudades inteligentes. La segunda edición 2019 abordó la génesis de nuevos modelos de negocio que toman como base la economía circular. La tercera edición 2020 llamada “Ciudades Circulares: Las ciudades del futuro”, es una combinación en que la visión de las ediciones anteriores se aúna para explorar otro aspecto clave de la transición hacia la circularidad: la colaboración público-privada y la gobernanza abierta. Esta última mirada refleja una visión holística del contexto urbano, donde los desafíos económicos, ambientales y sociales son abordados de manera multidisciplinaria y en consideración de todas las partes interesadas (stakeholders) para alcanzar un objetivo común, el desarrollo sostenible.

Por último, el documento más reciente en la temática “Ciudades Circulares: el impacto de la descarbonización y otras cuestiones”, es un estudio realizado por Enel Global en colaboración con ARUP, el cual pone foco en 4 ciudades que han mostrado un fuerte compromiso con la transición circular: Bogotá, Génova, Milán y Glasgow, siendo estas dos últimas, sede de los eventos Pre-COP y COP26 respectivamente.

Dentro del estudio se analizaron 3 sectores claves para la descarbonización: entorno construido, movilidad y sistemas de energía sostenible, con el propósito de identificar las oportunidades de circularización de cada ciudad –para esos sectores- y proponer intervenciones que contribuyan al desarrollo de una economía baja en emisiones de carbono, a la sostenibilidad ambiental y a la calidad de vida de sus habitantes.

Para lograr esta transición, la aplicación de nuevas prácticas circulares requiere de una mayor colaboración y articulación intersectorial (público, privado, academia, organizaciones de la sociedad civil, entre otros), que permita la creación de sinergias, cambios culturales y procesos innovación que beneficien las ciudades en el largo plazo. En ese contexto, la gobernanza y las políticas públicas deben ser capaces de generar un escenario propicio para la materialización de estas propuestas tanto a nivel local, regional y global.