Fachada Solar Fotovoltaica, Edificio Nueva Cordova

Este proyecto se suma a la línea de negocios del segmento B2B/B2G de Enel X. Consiste en un sistema de generación distribuida a través de paneles solares fotovoltaicos instalados en fachada y tejado del Edificio Nueva Cordova, construido por la empresa Echeverria Izquierdo para la empresa Sencorp, en Alonso de Córdova, Santiago.

El proyecto contempla el diseño, provisión de equipos, instalación y comisionamiento de un sistema de generación Solar Fotovoltaico tipo On Grid, con una potencia instalada de 186,30 kWp. El objetivo es generar alrededor de un 11% de energía solar en relación al consumo proyectado informado por el cliente.

Así, este edificio, será el primero en Chile en construir su fachada con una innovadora tecnología de módulos solares fotovoltaicos, permitiendo producir energía eléctrica para autoabastecerse, bajando los costos operacionales, además de suministrar energía verde para la recarga de autos eléctricos y bicicletas eléctricas, contribuyendo de esta manera a la lucha contra el Cambio Climático y la descontaminación de la ciudad.

Captación Agua Atmosférica

Los parques de generación fotovoltaica que Enel posee en el norte de Chile requieren limpieza frecuente de sus paneles solares para evitar que el polvo y la suciedad que se deposita sobre ellos de manera natural disminuyan la eficiencia de generación eléctrica en el largo plazo. Estas labores de mantenimiento se traducen en una demanda periódica de agua, la cual es muy escasa y preciada en el desierto de Atacama.

En algunos valles y sectores costeros donde Enel tiene instalados parques solares se produce una condición natural de camanchaca, la cual está siendo estudiada como una fuente alternativa de abastecimiento de agua que naturalmente llega hasta las propias instalaciones de generación y se evapora hacia la atmósfera conforme avanza el día si no es captada de manera artificial.

La captura del agua presente en la camanchaca permitirá a Enel aprovechar de mejor forma la beneficiosa condición natural en la que se encuentran sus instalaciones mejorando la eficiencia de generación principalmente mediante la autolimpieza de los paneles solares al interceptar directamente la camanchaca sobre ellos, reduciendo así los requerimientos de compra de este recurso. Además, al disminuir la compra de agua en el desierto reduce la necesidad de extracción de agua desde los ríos y napas subterráneas, permitiendo que ésta sea utilizada por otros sectores productivos locales, beneficiando directamente a las comunidades cercanas.

Transporte público con buses eléctricos

En el 2018, gracias al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) y a una alianza entre Enel X, Metbus y BYD, se incorporaron los primeros 100 buses eléctricos a la red de transporte público de Santiago. Estos vehículos cuentan con tecnología innovadora para el confort del pasajero, ofreciendo servicio de conexión WIFI, cargadores de celulares y aire acondicionado. No tienen impacto en cuanto a emisiones contaminantes y además constituyen una alternativa más económica en lo relativo a su operación, que cuesta 60% menos en comparación a los buses convencionales diésel.

Los buses eléctricos se concentran en dos electroterminales de carga ubicados en Peñalolén y Maipú, contando respectivamente con 63 y 37 puntos de recargas, además de estacionamientos fotovoltaicos para abastecer con energía renovable parte del consumo de los buses y de los terminales. La tecnología de estos electroterminales incluye controles de gestión de carga inteligente, únicos en el mundo, capaces de administrar en tiempo real el abastecimiento de energía de los buses, optimizando su consumo energético.

En el 2019 se incorporaron 183 buses adicionales, contribuyendo a descontaminar el transporte público y aportando a la mejora en la calidad de vida de sus usuarios, quienes destacan como un aspecto relevante el bajo nivel de ruido, tanto al interior del bus como en sus desplazamientos.  Gracias a esta iniciativa, Enel X se posiciona como actor relevante en Latinoamérica en impulsar la movilidad sostenible, aportando a la descontaminación de las ciudades y a la lucha contra el cambio climático.

MIMA

En 2016 se realizó un piloto de medición de huellas ambientales en centrales a energía renovable, con el objetivo de conocer el impacto de dichas plantas en el medio ambiente. Se implementó una plataforma de medición (MIMA) basada en el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) según ISO 14.040, gracias a las cual se pudo automatizar el proceso de recolección de datos, cálculo y análisis de los resultados. En los años siguientes la plataforma se replicó en otras centrales de generación renovables y al término del 2020 se habrá implementado en 20 de ellas

Esta iniciativa permitió conocer la magnitud del impacto de la generación renovable, en particular de su etapa de construcción, donde se genera la mayor cantidad de emisiones. Además, la metodología aplicada permite desglosar los impactos en base a los distintos procesos que se llevan a cabo (transporte, montaje, equipos de generación, actividades de mantención, uso de maquinaria, residuos, entre otros) e identificar el origen de las emisiones. De esta forma se podrá priorizar la gestión ambiental para que la mitigación de los impactos sea más efectiva y, cuando esto no sea factible, compensar las emisiones generadas y así poder contar con una energía realmente libre de emisiones. 

A partir del 2020, la plataforma incorporará también la medición de circularidad de nuestras plantas, automatizando la aplicación de la metodología CirculAbility, que permite calcular indicadores de circularidad siempre manteniendo un enfoque de ciclo de vida. A finales de este año podremos conocer qué tan circulares son nuestras plantas y así enfocar la gestión ambiental hacia la mejora de su circularidad.