“La planta cuenta con una capacidad de 200 kW, una producción equivalente a 460 MWh al año y un sistema de acumulación electro-químico de respaldo de 752 kWh, lo que la hace suficiente para satisfacer gran parte de las necesidades energéticas anuales de esta localidad, permitiendo además una drástica reducción del uso de combustibles fósiles.”

Este especial mix tecnológico convirtió a la planta hibrida en un laboratorio de innovación, que permite evaluar el comportamiento de distintos materiales y diferentes tecnologías, al ser instalados a gran altura y expuestos drásticos cambios de temperatura.

De hecho, las particulares condiciones geo-climáticas de Ollagüe hicieron necesaria la aplicación de soluciones aptas para soportar los fuertes vientos y las bajas temperaturas típicas del desierto atacameño. Ejemplo de lo anterior es la turbina eólica de eje vertical, que cuenta con una potencia nominal de 30 kW, diseñada para capturar el viento en cualquier ángulo y dirección. Su diseño vertical está especialmente indicado para zonas con grandes variaciones en el comportamiento del viento. 

Alianzas para mejorar la calidad de vida

Para Enel Green Power el desarrollo de este proyecto significó establecer acuerdos de colaboración y unir fuerzas con diversos aliados, todos empeñados en mejorar la calidad de vida de esta población y en aprovechar las especiales condiciones del proyecto para la investigación.

Uno de ellos fue el Centro de Energía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, quienes desarrollaron actividades de investigación comparativa sobre el funcionamiento de los equipos y sus componentes, módulos fotovoltaicos, piezas electrónicas y baterías, operando en un lugar que se caracteriza por condiciones ambientales extremas, como la altura geográfica, fuertes variaciones de temperatura y alta radiación.

 

“Otros importantes aliados para que la planta hibrida fuese una realidad fueron la Seremia de Energía de la región de Antofagasta, la Municipalidad de Ollagüe y la Minera El Abra quien co-financió un tercio de la inversión económica. ”

Aunque todo el sistema de la planta está diseñado para funcionar de forma remota, la supervisión y el mantenimiento básico de los sistemas, como la limpieza de los paneles y el monitoreo mínimo, son llevados a cabo por la comunidad -en su mayoría mujeres- quienes fueron capacitados especialmente para esta función, aportando tanto al desarrollo de habilidades técnicas dentro de su población como a la sostenibilidad del proyecto, que son pilares centrales para pueblos aislados como Ollagüe.

La planta de Ollagüe es un exitoso proyecto que combina innovación, aprovechamiento de las fuentes naturales disponibles en el territorio, alianzas público-privadas y la participación de la comunidad local, creando un modelo de electrificación que puede ser replicado en otras comunidades aisladas.